Crónica de un salvamento con la satisfacción del deber cumplido.

desfibrilador

Pocas veces, cuando se nos despacha a una alarma pensamos en que, tal vez, esa situación podría cambiar en algo nuestras vidas. Pocas veces nos enfrentamos a la inmensa satisfacción de que nuestras acciones pueden ser decisivas en las nuestras y en las vidas de otros.

Algo así se produjo la tarde del 14 de marzo cuando nuestro carro Q2 fue despachado a un salvamento a las esquinas de Hernán Cortés y Suecia, comuna de Ñuñoa. Quizás un salvamento como muchos otros o tan distinto a tantos otros. Sólo el destino podría saberlo.

El informe de la central de alarmas daba cuenta de una situación compleja, que los voluntarios entendieron como una persona que se había caído por la escalera al interior de una casa. Pero al llegar al lugar la situación era muy distinta, pues involucraba a un menor en Paro Cardio Respiratorio (PCR) por descarga eléctrica, situación que para el Teniente Raymi Ugaz y la dotación de 9 voluntarios, algunos de ellos bastante nóveles, de nuestro portaescalas representaba un desafío no menor.

Las cosas pasan por algo decían algunos experimentados “viejos de nuestra bomba”. En agosto del 2013, hace tan sólo 7 meses, la actual capitanía llevo adelante un ambicioso proyecto de adquirir con recursos propios un desfibrilador, instrumento de alto costo, destinado a tratar paros cadiorespiratorios, ya sea producto de taquicardias o fibrilaciones ventriculares. El desfibrilador, externo y semiautomático en nuestro caso, busca ayudar a devolver la eficacia y efectividad en el bombeo de sangre en el corazón. El desafío era titánico y no alejado de críticas, principalmente debido a la frecuencia de uso que se le podría dar a tan delicado y costoso instrumento. Finalmente primó el servicio y nuestra compañía destinó importantes recursos en la adquisición de un HeartStart, marca Philips, de última generación.

Ya en el lugar la situación fue de gran complejidad, un menor de edad yacía en el suelo inconsciente. Era el momento de actuar y de poner en práctica las horas de capacitación y dar por primera vez uso a tan preciado y complejo instrumento.

Después de algunos minutos, fue posible devolver la esperanza a familiares y amigos que observaban con estupor cuán frágil es la vida. Nuestra labor, que se centró realizar los esfuerzos para entregar al SAMU a aquel joven con signos aún débiles pero recobrados, fue observada con gran satisfacción por todos quienes presenciaron la situación.

Valió la pena comprar el desfibrilador, se decían algunos, mientras replegaban el material para volver al cuartel.

nikola

Mientras realizábamos el procedimiento nos enteramos que el joven afectado era brigadier (jóvenes que se preparan para ser bomberos) de la hermana Cuarta Compañía de Ñuñoa. Días después nos informamos que era nieto del connotado deportista nacional Carlos Caszely.

Sólo nos mueve la alegría que Nykola ya se encuentra fuera de peligro en su hogar junto a su familia.

Desde esta página le enviamos nuestros deseos de pronta recuperación y que pronto nos esté apoyando como un bombero más en esta noble labor.

 

1 Comment

  • Gema Boric C. Posted 27 marzo, 2014 15:29 pm

    que orgullo saber que personas a las que sólo los mueve el amor por la humanidad salven la vida de tanta gente, la importancia de los cursos que imparten y que los convierte en profesionales, las horas de sacrificio, el dejar muchas veces sus quehaceres familiares, se ven recompensados en noticias como estas, y el saber que existen hombres como ustedes que a punta de sacrificios y sin esperar nada a cambio, es una tremenda satisfacción, A
    nombre de todas aquellas personas sólo puedo decirles GRACIAS.

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *