Antiguos

Un carro de bomberos no es solo una máquina que transporta herramientas y personal para atender una emergencia. Es también símbolo de la identidad de cada Compañía, las cuales buscan enfrentar sus necesidades operativas del mejor modo posible y de acuerdo a las posibilidades que el desarrollo tecnológico y económico permiten. La Segunda Compañía ha contado con 9 “piezas de material mayor” que han moldeado el enfoque técnico de la especialidad de “Hacha, Escala y Salvamento”, así como han permitido aprendizajes para el diseño de nuevos carros de bomberos, tanto para la Compañía, como para otros Cuerpos de Bomberos. Aquí se describen los carros que alguna vez prestaron servicio en la Compañía.

El pimer carro fue adquirido en 1934. Se trata del portaescalas “Manuel Torres Boonen” montado sobre un chasis minerva, el cual llevaba las escalas de madera en su parte superior. Permitia el transporte de personal y materiales como escalas, hachas, ganchos, palas y chuzos.

 

 

 

En 1941 fue necesario renovar el primer portaescalas. Se adquiere el segundo portaescalas denominado “Tobalaba” de marca Studebaker. Tal máquina, de diseño similar al anterior, permitia triplicar la capacidad de escalas, mejoraba el almacenamiento de herramientas, incorporó un potente foco halógeno y una lona de salvamento, y permitía el transporte de aproximadamente 12 bomberos. Posteriormente se transformó en el primer portaescalas de la Sexta Compañía de Ñuñoa “Bomba La Reina”.

 

 

 

A mediados de los cincuenta se adquiere el carro químico “Juan Moya Morales” que contaba con estanques de agua y espuma, transformándose en el primero en su tipo. Tenía cabina para 8 bomberos y contaba con compartimientos en los lados para transportar equipos de iluminación, herramientas de entrada forzada y primeros auxilios. En el techo transportaba escalas correderas.

 

 

En 1958 se adquire el portaescalas Mercedes Benz “Silvio Guerrero Mutinelli”-“Jorge Batiste Aleu”, el cual logró cambiar completamente el concepto en carros portaescalas y de salvamento. Diseñado íntegramente por voluntarios de la Compañía, en sus primeros croquis contemplaba gran capacidad para el transporte de herramientas y solo unos juegos de escalas, muy similar al carro químico “Juan Moya Morales”. El personal tripularía en un pasillo con acceso por la parte posterior del carro.

 

Finalmente se llegó a un concepto de “escalas y salvamento” en el que primaba la capacidad de transporte de personal, el almacenamiento de un diverso stock de escalas, equipos de entrada forzada, iluminación y salvamento. Con un pasillo con entrada posterior, con escalas transportadas en los lados, con cajoneras exteriores e interiores y siendo el primer portaescalas en Chile en contar con escalas de aluminio, dejando de lado las tradicionales escalas de madera, se transformó en gran adelanto técnico y conceptual para la época.

Este carro conocido como “El Meche” prestó servicio hasta 1984. En la actualidad está en el Cuerpo de Bomberos de Linares.

 

 

En 1984 se adquiere el portaescalas Renault-Camiva PG60 “Silvio Guerrero Mutinelli-Jorge Batiste Aleu” de diseño propio y elegante diseño, que con el tiempo se transformó en un icono de la Compañía, permitiendo  concurrir a grandes incendios en diversas comunas de la capital, complejos acciddentes vehiculares, derrumbes, el aluvión de quebrada de Macul, etc., destacando siempre por su gran capacidad de respuesta y tecnología..

 

Contaba con capacidad para 22 bomberos, gran diversidad de escalas, generador incorporado de 10kwt, torre de iluminación telescópica de 12 metros de altura, con 9 mts cúbicos para almacenamiento de herramientas de incendio y rescate, cascada de aire comprimido de 4500psi, internet, etc. Prestó servicios hasta 2012. En la actualidad se encuentra en la 4a. Compañía de Bomberos de La Granja.

 

 

 

 

En 2001 se adquiere la unidad de rescate vehicular Renault  Mascott, que contaba con capacidad para 7 rescatistas, generador incorporado de 50 kwt. y un estanque de agua de 300 litros para intervención rápida. Dicha unidad fue redestinada el año 2008 a la Undécima Compañía de Ñuñoa “Bomba Las Perdices” y posteriormente asignada a la Junta Nacional de Bomberos

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