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Oscar Vargas H. ha sido electo 4to comandante del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa

Directorio CBÑ ratifica a nuestro Capitán como 4to Comandante

Luego de las votaciones realizadas el pasado domingo 5 de diciembre para definir la oficialidad que estará a cargo de nuestra Institución, el Honorable Directorio del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa reunido el día 9 de diciembre, ratificó a nuestro actual Capitán Sr. Óscar Vargas Höger para el cargo de Cuarto Comandante para el periodo 2022-2023.

Tras 4 años, luego de la salida del actual Consejero Superior de Disciplina Esteban Gascón O., ex Comandante del Cuerpo, nuevamente un Segundino es parte del mando del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

Nuestro Capitán Oscar Vagas H., ingresó a la Brigada Juvenil “Jorge Batiste Aleu” el año 2000 para luego integrarse a la Segunda Compañía en diciembre de 2003.

Más adelante ocupó cargos de oficial como Maquinista (3 años), Teniente Tercero (3 años), Teniente Segundo (2 años), Teniente Primero (3 años) y Capitán (4 años), lo cual avala la impecable trayectoria de Óscar y que, sin duda, aportarán para el desempeño de su cargo como 4° Comandante de nuestra Institución.

La Segunda le desea el mayor de los éxitos en este nuevo desafío; hacemos énfasis en el apoyo incondicional hacia usted y su gestión.

La Vida por la Humanidad.

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Brigadas Juveniles recordaron 88 años del CBÑ

El sábado 29 de mayo, vía telemática, se realizó la jornada “Nuestra Historia y Nuestro Futuro”, organizada por el Departamento de Brigadas Juveniles del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, destinada a resaltar y celebrar los 88 años de la Institución, cumplidos el 27 de mayo pasado.

Participaron integrantes de todas las Brigadas Juveniles del CBÑ, en una comunión de acceso a la historiografía bomberil ñuñoina y específicamente de las BJ. Estuvieron presentes el Director de la Segunda Compañía, Andrés Soto, el Tercer Comandante del CBÑ, Alex Müller, el Inspector de Brigadas, Sergio Yantén, Ayudantes Generales del Departamento de Brigadas Juveniles, Instructores Jefes e Instructores Ayudantes, entre otros.

En la actividad tuvieron destacada participación bomberos segundinos. El Consejero de Gestión y Reglamento, Hugo Guzmán, hizo ante las Brigadas la exposición de Historia del Cuerpo, en una dinámica y completa presentación. Luego hubo una conversación para conocer vivencias y experiencias de la Institución y particularmente del Mártir Jorge Dzazópulos Elgueta, en las que participaron los Voluntarios Honorarios Carlos Proust y Alexandros Dzazópulos. 

El Voluntario Honorario de la Quinta Compañía, Eduardo Wurgaft, hizo una espléndida exposición de la historia de las Brigadas, la participación de niños y jóvenes en Compañías de Bomberos desde el siglo 19, y específicamente relató la historia de la Brigada Juvenil de su Compañía. El Voluntario Honorario de la Tercera Compañía, Cristian Olivos, hizo una presentación con datos de las Brigadas Juveniles a nivel nacional y a nivel del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

El Tercer Comandante, Alex Müller, felicitó la actividad e indicó que fue un aporte a la formación integral de las y los brigadieres, en temas tan importantes como la historia y  trayectoria de los bomberos de Ñuñoa.

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CBÑ. Una existencia de 88 años

A fines del siglo 19 surgió la Comuna de Ñuñoa. Fue fundada el 6 de mayo de 1894.  Casi cuarenta años después, nacía el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, respondiendo al desarrollo urbano, demográfico, de servicios e infraestructura de esta zona del oriente/sur de la capital chilena.

A fines de la década de los veinte e inicios de la década de los treinta del siglo 20, se dieron pasos de fortalecimiento institucional de la Comuna (instalación de la nueva sede municipal, estructuración del municipio, implementación de la “autonomía comunal”) (“Ñuñoa. Su historia, su gente”. Ilustre Municipalidad de Ñuñoa. Edición octubre 2012) y en ese contexto apareció la necesidad de contar con unidades de Bomberos. Claro que, en honor a la verdad histórica, como sucedió con la fundación de los Cuerpos de Bomberos de Valparaíso y de Santiago, el de Ñuñoa se gatilló por un enorme incendio el 24 de abril de 1933, que llevó a un grupo de notables vecinos, liderados por el intelectual Alberto Ried Silva, a tomar la iniciativa de dar origen a la Institución bomberil ñuñoina.

Escribió Ried: “Habitaba yo en 1933 una pequeña casa en la calle San Gregorio (hoy Dublé Almeyda) muy próxima a la avenida Exequiel Fernández en Ñuñoa…Una noche inquietante, que lo fue aquella del 24 de abril…el fulgor de una hoguera iluminó los contornos de mi residencia. Las llamas habían prendido violentamente en la esquina de la Avenida José Domingo Cañas con Exequiel Fernández y el resplandor ígneo había puesto en estado de alarma a todos los habitantes del barrio…El fuego avanzaba con inusitada rapidez y las casas vecinas comenzaban a ser presa de las llamas…Al albor de aquel otoñal amanecer, integrado bajo el alero de mi hogar, un pensamiento pertinaz iluminó mi cerebro…Y entonces, Balbina, mi compañera, fue quien escuchó de mis labios las primeras palabras de esta concepción: -‘Mujer, le dije, voy a fundar en la Comuna de Ñuñoa, un Cuerpo de Bomberos Voluntarios’…”. (“El Llamado del Fuego”. Alberto Ried Silva. Edición Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa. 2008).

Así las cosas, el 27 de mayo de 1933 se fundó el CBÑ, en una reunión en una dependencia de la Municipalidad de Ñuñoa instalada en una antigua casona de avenida Irarrázaval, frente al Club Ñuñoa. En el inicio de ese proyecto vital, participaron connotados personajes -además de Ried- como Joaquín Santa Cruz Ossa, Carlos Silva Vildósola, Alejandro González, Heberto Valencia, Jorge Vélez, Juan Moya Morales, junto a un numeroso contingente de hombres convertidos en Bomberos.

Vinieron los encuentros en la Posta 4 de la Asistencia Pública, las donaciones, la compra de los primeros carros siempre en función de adquisiciones de máquinas europeas o estadounidenses, la conformación de oficialidades, la gestión para la instalación del primer cuartel en calle Luis Beltrán 1919 y los despegues en los años cuarenta que fortalecerían una Institución que siguen siendo de las más grandes e incidentes a nivel regional y nacional.

Al comienzo, existiendo el Cuerpo, se hablaba de la “Compañía sin número” porque no existían tales. Pero el 26 de noviembre se fundó la Primera Compañía y el 8 de diciembre la Segunda Compañía de Bomberos de Ñuñoa, consideradas Compañías Fundadoras. Entre octubre de 1943, hasta diciembre de 1974, se fundaron la Tercera, Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima y Octava Compañías. A mediados de los setenta se adoptó una decisión institucional  y el Cuerpo de Bomberos de La Florida y sus tres Compañías pasaron a formar parte del CBÑ, convirtiéndose en la Novena, Décima y Undécima.

La historiografía de los Bomberos de Ñuñoa está plagada de sucesos, hitos y también mitos, que figuraron y establecieron su desarrollo y fortaleza en un hilo conductor de acontecimientos y decisiones, encuadrado todo asimismo en la historia comunal, regional y nacional, y en los avances científico-tecnológicos y de procedimientos de gestión y administración.

Como sea, visto de manera cronológica o complementaria independiente de los tiempos, esta Institución arriba a las ocho décadas de existencia, con cimientos construidos, entre otras cosas, con el rescate y reivindicación de su pasado, y comprensión de una visión de futuro, sin abandonar las necesidades y hasta prisas del presente.

Algunos momentos determinantes

Un hito que tiene que ver con el marco formal del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, se produjo cuando la autoridad central del país, de aquella época, tomó la decisión de crear dos nuevas comunas en parte importante de la circunscripción ñuñoina. En 1984, se dictó el Decreto con Fuerza de Ley (DFL) Nº1-18.294, de fecha 10 de julio de 1984, que en su Artículo 1º señaló: “Establécense las municipalidades de las comunas de San Ramón, La Pintana, Lo Prado, Cerro Navia, Peñalolén y Macul. Estas municipalidades entrarán en funcionamiento, en la fecha en que asuma su cargo el respectivo Alcalde, designado en conformidad a la ley, dentro del plazo de 120 días contados desde la publicación del presente D.F.L. en el Diario Oficial”. (Biblioteca del Congreso Nacional. Documentos del Ministerio del Interior). De tal manera que el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, a partir de esa fecha, quedó integrado por las comunas de Ñuñoa, La Reina, La Florida, Macul y Peñalolén.

A eso hay que agregar que disposiciones anteriores entre finales de los setenta e inicios de los ochenta, alteraron las demarcaciones jurisdiccionales de las comunas de la Región Metropolitana, lo que incidió en el “sistema de despachos” a emergencias en el caso de las unidades bomberiles ñuñoinas, en concurrencias a Incendios, Rescates y otras alarmas, en los límites con comunas de Santiago, Providencia, Las Condes y La Granja. Unos 30 años después esto tuvo una mejora, cuando los Cuerpos de Bomberos de Ñuñoa y de Santiago lograron un acuerdo y coordinación en la cobertura de emergencias de comunas atendidas por ambas instituciones.

El Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, como toda Institución bomberil, desde su nacimiento fue impactado y enmarcado en acontecimientos de la vida nacional, de todo tipo. Desde su surgimiento le tocó asumir emergencias ante desastres naturales como los terremotos de 1958, 1965, 1971, 1985, 1997, 2010, 2012, 2015 que afectaron a la Región Metropolitana y específicamente a las comunas que cubre el CBÑ; los aluviones de 1987, 1993, 2009, 2013;  pandemias o situaciones sanitarias críticas (1933, influenza), hantavirus (1990-2001), listeriosis (2008 a 2009) y Covid-19 (2020 a la fecha); grandes Incendios de fábricas, bodegas, poblaciones, recintos militares, escuelas, casas, barracas, forestales. Episodios históricos en la vida social, política e institucional como la primera vez que las mujeres chilenas pudieron votar (1935), ruptura de relaciones con Alemania y Japón en medio de la Segunda Guerra Mundial (1945), golpe de Estado (1973), tensión y peligro de guerra con Argentina (1978), avance de la reforma penal procesal (2005), y estallido social (2019) que gravitaron en la actividad de Bomberos.

Frente a esos sucesos, de diverso origen e índole, donde básicamente se amalgaman los factores humanos con los de la naturaleza, en los radios cubiertos por los Bomberos Ñuñoinos hubo que atender diversidad de alarmas con distintos componentes, que van desde contar con el material técnico apropiado, hasta contar con valores y comportamientos necesarios: como atender emergencias en un aluvión a una pandemia, o en medio de una crisis institucional del país y una revuelta social. 

También en el CBÑ hubo que atender emergencias de nuevo tipo, que fueron superando el accionar solamente en Incendios o desastres naturales. Las emergencias con productos químicos, de colisiones o choques de vehículos con innovaciones tecnológicas, de derrumbes e incidentes con personas atrapadas, los siniestros en edificios de gran altura, entre otras realidades, derivaron que a partir de la década de los sesenta y sobre todo entrando en el siglo 21, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa pasara de dos especialidades bomberiles básicas, a casi una decena de especialidades. 

Se fueron incorporando el Rescate Vehicular, Rescate Urbano, Rescate en Aguas Torrentosas, Incendios y Búsqueda y Rescate en Edificios de Altura, Salvamentos de complejidad con trabajo de cuerdas, Haz Mat o Materiales Peligrosos, y nuevos procedimientos en combates de incendios. En los años ochenta, las Compañías de Bomberos de Ñuñoa pasaron a ser multipropósito teniendo varias de ellas dos o más especialidades.

Hoy el CBÑ cuenta con vehículos de emergencia de alta eficacia y capacidad, pero no se olvidan historias como ser el primer Cuerpo de Bomberos que usó escalas de aluminio (hoy se usan en todo el país) en sus carros portaescalas, o la mítica llegada de los carros bomba “Ward LaFrance”, unos monstruos en el combate de las llamas. Durante décadas, carros y máquinas que llevaban el “material menor” actualizado y eficaz, es decir, las herramientas imprescindibles para el trabajo en incendios, rescates y otras alarmas.

Es insoslayable contener en la historia del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa la tragedia producida cuando Bomberos Ñuñoinos fallecieron en Actos del Servicio, convirtiéndose en Mártires de la Institución. Es el caso de Silvio Guerrero Mutinelli, Jorge Batiste Aleu y Luis Bernardin Orellana, muertos a consecuencia de una explosión producida en una fábrica en calle Madreselvas, de la ahora Comuna de Macul, en el desarrollo de un siniestro de proporciones. El cuarto Mártir institucional es Jorge Dzazópulos Elgueta, fallecido por las graves lesiones sufridas en la Sala de Máquinas cuando el carro portaescalas salía hacia una alarma. Los cuatro eran Voluntarios de la Segunda Compañía.

También hubo en las últimas décadas hitos que se instalaron no solo en la historia sino en el desarrollo del Cuerpo de Bomberos como el surgimiento de las Brigadas Juveniles, la incorporación de mujeres a sus filas, el desarrollo de una poderosa Central de Telecomunicaciones y Alarmas, la creación de la Unidad Simbólica 1919 que luego pasó a denominarse  “Director Honorario Heberto Valencia Guevara”, donde participan los Bomberos con más de 45 años de Servicio, y situaciones propias y particularidades, como que es un Cuerpo de Bomberos que siempre estableció el uso de uniformes similares para sus Compañías, la participación en instancias regionales y nacionales de Bomberos de Chile, donde quedó en los anales la gestión y compromiso del Voluntario Honorario de la Quinta Compañía, “Bomba Israel”, Octavio Hinzpeter. 

Más de ocho décadas pasaron y lo que fue una incipiente pero decidida iniciativa, 88 años cruzados por un continuo de desarrollo y avance, en lo operativo y administrativo y gestión, que sitúa a ese proyecto modesto de los 30 del siglo pasado en una estructura bomberil de su tiempo, moderna y eficaz, con casi una decena de especialidades, cientos de profesionales de la emergencia (que no rentados, porque no es lo mismo), carros y máquinas propias del siglo actual y una infraestructura apropiada y eficiente.

Hugo Guzmán Rambaldi

26 de mayo 2021.

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Cuando todo se comenzó a trazar

Era sábado. El clima estaba frío. Llovía intensamente. Las calles, de adoquines o tierra, lucían tenues, y desde las casonas se distinguían precarias luces. La gente transitaba abrigada. Dos días antes el país tuvo un feriado, se celebrara en aquel entonces la Ascensión del Señor. Y seis días atrás, el país, como ha sido tradición, conmemoraba Las Glorias Navales, por aquel histórico combate naval en Iquique.

En ese marco, a paso pausado, en conversación serena pero, de acuerdo a testimonios, apasionada por momentos, un numeroso grupo de hombres, vecinos ñuñoinos, protegiéndose de la lluvia y con abrigos que paliaban el frío, llegaron a una sala de la Municipalidad de Ñuñoa. Era el 27 de mayo de 1933.
Ese día se comenzó a trazar una historia. Que incluyó a la que es ahora la Segunda Compañía de Bomberos de Ñuñoa. Una historia que, para esa unidad bomberil, en diciembre de este 2018 llegará a los 85 años.

Aquel día de 1933, el motivo del encuentro era preciso. También trascendente. Esos hombres se reunían con algo más que una idea; estaba la intención de fundar un Cuerpo de Bomberos en esa Comuna. Pensaban y comprobaban que, dado la extensión que se iba alcanzando en viviendas y otras construcciones, y la posibilidad más que cierta de siniestros, eran imprescindible contar con dotación de Bomberos que, como venía siendo costumbre y valía institucional en Chile, serían Voluntarios.

Esos hombres reunidos, conversaron y acordaron. Ese día nació el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa. El liderazgo lo tuvo el insigne intelectual y vecino de la Comuna, Alberto Ried Silva. Y ese día, bajo la lluvia, en medio del frío, se avecinaba también el nacimiento de lo que sería la Segunda de Ñuñoa.
Comenzaron las gestiones financieras, administrativas, organizativas. Circunstancia peculiar y paradójica en el nacimiento de esta institución bomberil -algo que le ha ocurrido a otras a lo largo del país- el Cuerpo estaba creado pero sin contar con las Compañías que lo integrarían, e incluso sin definir del todo cuántas serían y de qué especialidad.

De hecho, en el Acta de Fundación del CBÑ, se reseña que “este Directorio Provisorio tendrá a su cargo, con amplios poderes, la organización del Cuerpo, la Adquisición de todos los materiales necesarios, la confección de los reglamentos y demás trámites conducentes”.
Dada la situación, se habló y hasta estos tiempos algunos hablan de un “Cuerpo-Compañía” al referirse a la institución en sus primeros pasos y sus primeros días.

Después de ese sábado, y a instancias de Alejandro González, el Directorio y demás de la naciente institución, pudo funcionar en modestas pero útiles oficinas de la entonces Asistencia Pública, o Posta 4, en Villanueva e Irarrázaval, donde se daba curso a la organización y desarrollo incipiente del CBÑ.
Fue ahí cuando, en rigor, comenzó el trazado más preciso del Cuerpo. Y, claro está, eso pasó por definir las Compañías fundadoras que lo conformarían. Así las cosas, y como lógica del servicio, se decidió que lo primero era crear una unidad de agua, y de esa forma se fundó, el 26 de noviembre de 1933, la Primera Compañía.

Luego, en base a conversaciones e intercambio de apreciaciones, se fraguó el nacimiento de la otra unidad. Sería de “hacha, escalas y salvamento” para complementar la labor con los Bomberos de agua. Es así como se decidió el nacimiento de la Segunda Compañía. Es de las pocas en la historia de Cuerpos de Bomberos, que tiene el número 2 siendo de escalas y no de agua.
La Segunda nació siete meses después que el Cuerpo. El 8 de diciembre de 1933. En esos días y semanas, en la constitución del CBÑ, que este 27 de mayo cumple 85 años, rondaban las figuras de Jorge Vélez, Manuel Oyanedel, Juan Moya Morales, Ernesto Cariola, entre varios otros, que se convertirían en fundadores de la Segunda.

En los primeros momentos, según relato del propio Ried Silva, hubo quienes cumplieron misiones fundamentales para favorecer el surgimiento de la Segunda, como Pedro Torres, quien donó el vehículo “Minerva” que sería el primer portaescalas de la Compañía, y el Cuartelero Sergio Giménez, quien habría confeccionado las primeras escalas. Hay muchas peculiaridades, como que la esposa de don Alberto Ried Silva, donó una mesa que sirvió para la causa administrativa en esos meses de 1933, y luego siguió en manos de la Segunda Compañía, con todo su valor de uso y administrativo.
En estas semanas se cumplen los 85 años del CBÑ, cuna donde comenzó el trazado de la Segunda Compañía, que en diciembre arribará a los 85 años. Historias entrelazadas.

Hugo Guzmán Rambaldi.-

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Muestra de material en Mall Florida Center y Mall Paseo Quilin

El fin de semana del 12 y 13, junto con éste 19 y 20 de Mayo, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa realizó una muestra de Material Mayor y Menor al público en los Mall Florida Center y Mall Paseo Quilín con el fin de acercar a Bomberos a la comunidad.

Este año, en que conmemoramos 85 años de existencia, queremos darle visibilidad a la comunidad sobre el trabajo que realiza el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

La Segunda Compañía del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, se hizo presente en el Mall Florida Center el día 13 de Mayo con sus carros Q2 y M2, los cuales llamaron la atención de los presentes por su despliegue y material transportado.

El fin de semana del 19 y 20 de Mayo, la muestra se realizó en el Mall Paseo Quilin, en donde la Segunda Compañía se hizo presente con su carro R2, el que llamó la atención especialmente de los niños, quienes se acercaban al carro, preguntaban sobre el material menor y se sacaban fotos con el carro y los voluntarios.

 

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55 años desde la tragedia de Madreselvas

A 55 años del fatal incendio de Madreslvas con Macul, el jueves 14 de diciembre, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, rindió un sentido homenaje a los héroes que, cumpliendo fielmente nuestro lema, dieron «La Vida Por la Humanidad».

En la oportunidad, las 11 compañías del Cuerpo rindieron honores a los caídos en el frontis de la Municipalidad de Macul. La ceremonia comenzó con el desfile de las unidades de la institución, seguido de los discursos del Superintendente, Denis Cohn, del Director Segunda Compañía, Cristian Miranda y del Director Honorario Milton Rozas, en representación de la Unidad Simbólica Heberto Valencia Guevara.

Con éxito de desarrolla en nuestro Cuartel la 2da versión del Curso internacional de Búsqueda y rescate en Estructuras Colapsadas (BREC)

Con la presencia de 36 rescatistas de diferentes Cuerpo de Bomberos del país, se dio inicio el día de ayer de la segunda versión de la capacitación internacional en Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas, Nivel pesado (BREC), organizado por el Departamento de Capacitación del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa y la relevante colaboración de nuestra Compañía.

Rescatistas de Punta Arenas, Temuco, Osorno, Concepción, Rancagua y Ñuñoa e instructores de los más altos estándares de calidad a nivel mundial, se dieron cita en el cuartel de nuestra compañía para iniciar esta extensa capacitación que tendrá jornadas teórico- prácticas con más de 100 horas de exigente formación.

Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa celebra sus 84 años de vida institucional

El pasado sábado 27 de mayo, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa se vistió nuevamente de gala para conmemorar su octogésimo cuarto aniversario.

Las actividades de celebración comenzaron en Cuartel General, ubicado en la avenida Macul, con la tradicional sesión solemne con la cual, el H. Directorio de la Institución, rindió sentido homenaje a sus fundadores y mártires.

En un sentido discurso, el Director de Nuestra compañía, homenajeó a los caídos de la segunda y del Cuerpo en el cumplimiento del deber (En esta nota se publica en extenso el mencionado discurso).

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Bomberos de Ñuñoa marcando la pauta en capacitación a nivel nacional: Primer Curso BREC, Nivel pesado en Chile

Con la participación de instructores TEEX y miembros de la Fuerza de Tarea Venezolana Simón Bolivar, con amplia experiencia en misiones (Urban Search & Rescue) USAR, así como en procesos de formación de especialistas en respuesta a emergencias y desastres, tanto en Latinoamérica como en Estado Unidos, se realizó en Santiago entre el 7 y 15 de enero de 2017 el primer curso de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (BREC), nivel pesado, organizado por el Departamento de Capacitación del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa y la Segunda Compañía, el cual fue formulado bajo los mismos estándares y exigencias entregadas en el extranjero, permitiendo al participante mejorar sus capacidades y habilidades en técnicas y protocolos de rescate urbano, conducentes a la obtención de la certificación de “Técnico BREC”.

Esta capacitación, que se desarrolló por primera vez en nuestro país, viene a complementar el trabajo que desde principios de la década de los 90´s, vienen desarrollando los Bomberos chilenos y, especialmente, el Grupo Urban Search & Rescue (USAR) del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, en el ámbito del rescate en situaciones de catástrofes y terremotos que, con tanta ocurrencia debemos enfrentar en nuestro país y que han llevado a nuestros bomberos a prestar colaboración en emergencias en Haití, Ecuador y Perú, entre otros países.

Clase Magistral Técnico BREC nivel Pesado – 2017

Y llego la gran fecha……

Este fin de semana, y luego de más de nueve meses de constante planificación y trabajo, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa y la Segunda Compañía en conjunto con su escuela de Formación, dio inicio al primer Curso Técnico BREC Nivel Pesado realizado por nuestra institución.

Así pues, y como una forma de dar el vamos a esta importante actividad de capacitación, nos dimos cita el día Viernes 6 del presente para ser testigos de una clase magistral del tema “Historia del Rescate Urbano”, dictada por los instructores Sres. Julio Cesar Ortiz, José Aníbal Pereira y José Luis Núñez, con vasta experiencia en el ámbito del rescate Urbano y que serán los encargados de guiar el proceso de instrucción en las extensas jornadas del Curso Técnico BREC, las cuales comenzaron a primera hora del sábado 7 y que se extenderán hasta el domingo 15 del presente mes.