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Dia del Bombero

Emotiva celebración del Día del Bombero

La familia segundina tuvo una significativa, emotiva y alegre celebración del Día del Bombero, este 30 de junio de 2024.

En ese marco, desde las 10:00 horas de ese día comenzaron a llegar al Cuartel de la Segunda Compañía de Bomberos de Ñuñoa niñas y niños junto a sus papás y mamás, jóvenes y vecinos, para visitar las dependencias bomberiles, conocer los Carros Portaescalas y Telescópica, admirar reliquias y patrimonio, conocer la solemne Sala de Sesiones y conocer algo de la historia y la misión de las y los segundinos de boca de Voluntarios y Voluntarias.

A las 12:30 horas se realizó una Sesión Extraordinaria de la Compañía en el marco del Día del Bombero donde, junto con pasar lista a los Mártires, se guardó un minuto de silencio en memoria del Voluntario de la Décima Compañía del CBÑ, Álvaro Améstica Suazo, recientemente fallecido. En la Sesión, presidida por el Director, Cristóbal Morales Ravest, participaron Oficiales, Voluntarios y Voluntarias y familiares invitados a esta jornada bomberil.

En la oportunidad el Voluntario Honorario, Alberto Sepúlveda Neira, efectuó una exposición sobre el origen y significado del Día del Bombero, leyendo un importante texto de Enrique Mac-Iver y el ser Bombero. Hubo un recuerdo de antiguos Bomberos segundinos y su influencia y aporte al crecimiento de la Segunda Compañía, sus tradiciones e historia.

En la oportunidad hubo reconocimientos, que incluyeron significativas y certeras palabras de la Pro-Secretaria Pamela Tapia Retamal, por Años de Servicio. Especial momento se vivió cuando se saludaron los 70 años de Bombero segundino de don Manuel Rodríguez Rodríguez, Primera Antigüedad de la Compañía. Fue significativo el reconocimiento por 60 años al Miembro Honorario de la Institución, Raúl Flores Fernández. Por 50 años hubo un reconocimiento al Miembro Honorario de la Institución, Julián Seyler Dorotea. Por 45 años de servicio recibió el saludo y reconocimiento el doctor Ricardo Lillo Gante. Por 30 años,  los Voluntarios Honorarios Henry Ortíz Grandón, Alberto Sepúlveda Neira, Cristian Reyes Peña y Raúl Pizarro Flores. Por 25 años, el Voluntario Honorario José Miguel Abudinel Butto. Por 20 años, el Voluntario Honorario Álvaro Monares Guajardo. El Voluntario Sebastián Mena Igor recibió su premio por 5 años de servicio. En tanto, el Voluntario Honorario, Sergio Escudero Castro, recibió el Premio de Asistencia de Honorarios.

Posteriormente, y para celebrar el Día del Bombero, se compartió un grato y delicioso almuerzo en el Cuartel, donde compartieron Bomberas y Bomberos junto a sus familiares.

Milton Rozas Sarfaty

La mirada de Milton Rozas, 65 años de Bombero

En reciente ceremonia del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, el 1 de junio de 2024, en un momento emotivo y lleno de simbolismo, se hizo entrega de la Medalla al Mérito al Director Honorario y ex Superintendente, Milton Rozas Sarfaty. Un merecido reconocimiento a su trayectoria como Bombero.
La afición al fútbol lo convirtió en Voluntario de la Cuarta Compañía, en el barrio de Echeñique frente al Parque Botánico, y en esta entrevista narra cómo era convertirse en Bombero en esos años de la década de los cincuenta. Por qué fue y dejó de ser “Bomba Árabe” su Compañía de toda la vida, y cómo también el fútbol llevó a la fundación de la Brigada Juvenil de la Cuarta. Su recorrido como Ayudante, Teniente, Capitán, 2ºComandante, Vicesuperintendente y finalmente Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa y su especial recuerdo de los hitos que dejaron Octavio Hinzpeter, Mario Alvear, Enrique Guerra, Mario González y Claudio Herrera. Su visión de los Bomberos de antes y de los de ahora, los desafíos actuales y la necesidad de preservar la historia y el patrimonio bomberil. En sus más de 65 años de Bombero, Milton Rozas Sarfaty, sincerando episodios e ideas, va a sus recuerdos y momentos de mayor tristeza y satisfacción. En entrevista revela por qué sólo usa una medalla en su uniforme y cuál es. Una aproximación testimonial a una vida de Bombero.

Entrevista de Hugo Guzmán R


¿De dónde nació su inquietud por ser Bombero?
Es bastante extraño. Yo venía a jugar fútbol ahí en el parque, al frente del Cuartel, en avenida Echeñique, y en una ocasión había una competencia entre todas las Compañías, era un campeonato de fútbol.


¿Qué año estamos hablando?1957. Y unos Voluntarios de la Cuarta que nos vieron jugar fútbol, fueron a buscarnos y nos preguntaron si nos queríamos hacer Bomberos para jugar el campeonato de fútbol, y después viéramos si queríamos seguir. Acepté, con dos amigos más. Nos hicimos Voluntarios. En esa oportunidad se hizo el primer Curso de Aspirantes, el año 57, participé en el primer Curso de Aspirantes que se hizo en esta Institución. Eso lo creó Mario Alvear (Capitán de la Cuarta, Comandante del CBÑ, Miembro Honorario de la Institución) porque no había curso en el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, y él planteó que se debía hacer para no entrar sin conocimientos básicos. Hicimos el curso, entramos, jugamos el campeonato de fútbol, lo ganamos y me quedé.
Se podría decir que entró a la Cuarta Compañía por ser bueno para el fútbol.
En definitiva fue así.


¿Y cómo estuvo el curso?
Bien. En ese tiempo era hidráulica, doctrinal, Reglamento, teoría de incendios, entre otras materias.


¿O sea, usted se fue encantando de a poco en Bomberos?
Me encanté adentro. No se me pasaba por la mente ser Bombero, llegar a pedir ser Bombero.


¿Cómo fueron sus primeros años de Voluntario en la Cuarta?
Me gustó y me quedé. Mario Alvear nos hizo el Curso de Aspirantes, habíamos llegado unos por el fútbol, otros que venían por otras motivaciones, éramos como 11 y nos hicimos hinchas de Mario desde que llegamos. Él nos dio las primeras lecciones y nos convenció, nos motivó. Entré y a los seis u ocho meses Mario Alvear me nombró Ayudante de la Compañía, y ya no paré.


¿Cómo sintetizaría la trayectoria en la Cuarta Compañía?
En la Cuarta, con la benevolencia de todos los Voluntarios, fui dos años Ayudante, dos años Teniente 3º, dos años Teniente 2º, dos años Teniente 1º, cuatro años Capitán. Luego pasé a ser Director un poco más de cuatro años y más tarde Vicesuperintendente del Cuerpo. Fueron largos años de actividad bomberil, concurrir a tantos incendios, llamados, la vida de Cuartel, la convivencia.


Después llegó a ser Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa y estuvo muchos años en ese cargo. ¿Cómo fue esa experiencia y tantos años?
Fue un trayecto suave, tranquilo, porque sucede que Octavio Hinzpeter era Superintendente y yo Vicesuperintendente, trabajamos muchos años juntos, después él pasó a ser Presidente de la Junta Nacional de Bomberos y empezó a tener poca participación en el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, entregó casi toda la energía a la Junta y me entregó a mí la oportunidad de trabajar en todo lo del Cuerpo. Entonces, cuando llegué a ser Superintendente llevaba como ocho años de Vice, siendo virtualmente Superintendente. Cuando uno tiene una persona que está a cargo pero te va traspasando, es más fácil irte compenetrando en el trabajo. Si me equivocaba, estaba Octavio. Creo que los Vicesuperintendentes tienen esa ventaja, hasta el día de hoy. Cayó el peso de forma natural para que me eligieran Superintendente.


Hablemos algo de la Cuarta. Las actuales generaciones, por ejemplo, se preguntan ¿era la Bomba Árabe, después no?
Cuando llegué era Bomba Árabe, pero era algo muy especial, porque de toda la Bomba, había sólo tres árabes. Uno era Wasfi Haddad (Fundador), que era uno de los personajes más importantes de la creación y el funcionamiento de la Cuarta Compañía, y él tenía muy buena relación con la colectividad árabe. No había muchos recursos en esos años, el financiamiento no era muy bueno, y junto con Jorge Casas Cordero (Fundador) consiguieron el patrocinio de la colectividad. Eso significó, a dos años de fundada la Cuarta, que fuera Bomba Árabe pero, además, provocó que cuatro Voluntarios se fueran y fundaran la Quinta Compañía, la Bomba Israel, para que veas. Hay un aniversario de Compañía en que se declara que la Cuarta es Bomba Árabe y de aquí mismo salieron cuatro Voluntarios, se fueron a la casa de un amigo y formaron la Quinta como Bomba Israel. Nosotros seguimos como Bomba Árabe, después fuimos Bomba Palestina, después Bomba República Árabe. Pero la verdad es que nos convertimos en un problema para la colectividad, y para nosotros la colectividad era otro problema. Nos daban poca colaboración y, al mismo tiempo, nos costaba conseguir apoyos porque nos decían “pero si ustedes son la Bomba Árabe”. Al final convenimos que no tenía sentido. Igual hubo gente de la colectividad que dijo que podían seguir colaborando pero sin un compromiso tan formal. Además, si en la Compañía hubiera un 50 o 60 por ciento árabe, podía tener sentido, pero con dos o tres, la verdad es que no se iba a sentir de la colectividad. Así terminó, y con muy buenas relaciones hasta hoy con muchas personas de la colectividad.


Ustedes siempre fueron de Agua. Y la gente de generaciones actuales también se pregunta cómo era ser Bombero, si era más sacrificado, si era muy distinto.
En cierto modo sí, pero no tanto. Teniendo en cuenta que nos apasionaba. Era sacrificado porque no existían los equipos de radio, no existían teléfonos, no había uniformes ideales, los carros tenían las condiciones de esa época, nada que ver con los de ahora, no había muchas comodidades en la Guardia Nocturna, para ir a un incendio uno se guiaba por la Paila y había que averiguar dónde era el incendio y cómo llegar, que no era fácil. Era más complejo. No teníamos uniforme, mi uniforme me lo compré en la Undécima de Santiago, dado de baja, ése era mi casco y mi cotona. Pero también las exigencias eran menores, no existían todos los cursos que existen hoy, no existía la preparación que existe hoy, las especialidades de hoy, nosotros teníamos los cursos que promovió Mario Alvear, pero hubo Compañías que empezaron con cursos veinte años después. Hoy hay más exigencias, más complejidades. Deja decirte que de esa época que te hablo, después de que Mario González (Comandante de la Institución y Voluntario de la Primera y luego de la Cuarta, fallecido) inició la parte técnica del Cuerpo, el que la desarrolló y priorizó fue Enrique Guerra (Director Honorario y Comandante de la Institución, Voluntario Honorario de la Segunda Compañía, fallecido), dedicó su vida bomberil a eso, creo que el gran mérito y el gran logro de Enrique Guerra fue haber introducido y desarrollado la tecnología en Bomberos y que todos captáramos la importancia de eso, no sólo en los carros, el material, en lo que teníamos que aprender para apagar un incendio, sino en la capacitación. Y eso quedó hasta hoy.


Usted estuvo en el incendio de calle Madreselvas, donde se registraron tres Mártires del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa. ¿Cómo describiría la experiencia de ese suceso?
Puedo hablar de lo que yo viví, porque otros vivieron cosas que yo no conozco, hubo varios frentes en ese incendio. Nosotros salimos sin saber a dónde íbamos, yo llegué muy rápido, tenía moto en ese tiempo, y el incendio era en un galpón cerrado, y que afuera tenía una placa que decía que era una fábrica metálica. Unas Compañías entraron por la parte de atrás, nosotros entramos por el frente, el carro de la Cuarta quedó frente a frente al portón de entrada y sacamos dos líneas (mangueras de agua) y trabajamos por los lados. Estaba la Quinta, la Tercera. Creo que, en definitiva, para no haber conocido el terreno, no haber tenido idea de lo que había, no tener la tecnología de hoy, se trabajó bastante bien. Hubo buen trabajo de agua, de escalas, se mandó a buscar espuma y se trabajó bien con la espuma. Pero en un momento determinado -incluso nosotros y otras Compañías ya nos retirábamos- sucedió lo que lamentablemente sucedió, una explosión.


¿Cómo vivió ese momento al saber de la muerte de los Bomberos producto de esa explosión?
Fue más de sorpresa que de terror. El terror lo sentí al día siguiente. Fue una sorpresa. Creo que nadie captó la real dimensión, en esos momentos, de lo que había sucedido. Fue algo muy difícil. Me parece que nadie en ese momento le tomó el peso a lo que significaba y significó como tragedia. Hay versiones por un lado, versiones por otro lado, cada uno vio una parte del incendio y cada uno vivió una parte de la explosión y lo que vino después, nadie estuvo en todos los lugares y menos al mismo tiempo. Era una media manzana de la fábrica, los que estaban en el lado norte del incendio tienen una versión, los que estaban al poniente otra, los que estaban al lado sur otra, y son versiones distintas, no distorsionadas, sino distintas. Nosotros estábamos por el frente, en el primer piso, y tenemos una visión y una versión, y otros estaban en escalas, arriba de un muro. Me quedo con que al final los incendios donde hay Mártires no se analizan, se veneran.
Este 2023 recibió Premio por 65 años de Servicio. El Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa cumplió 90 años.

¿Dónde sitúa hitos en la historia del Cuerpo?
Los hitos, bomberilmente hablando, se les doy a Mario González y a Enrique Guerra. Ellos crearon una noción de lo que es ser Capitán y Comandante, crearon una noción de la técnica necesaria, y después hubo una serie de Oficiales que siguieron ese rumbo y ese esfuerzo. En lo administrativo del Cuerpo, me quedo con Claudio Herrera (fue Superintendente y Director de la Primera Compañía, fallecido), que le subió el nivel a la Institución, y después Octavio Hinzpeter, que no solamente elevó al Cuerpo en muchos sentidos, sino que hizo una inmensa labor en la Junta Nacional de Bomberos. Por cierto, creo que al Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa nunca se le ha reconocido el aporte que hizo para la creación y el engrandecimiento de la Junta Nacional de Bomberos. Octavio cumplió una notable labor en cuanto al servicio y en lo administrativo del CBÑ y llevó a que el Cuerpo tuviera prestigio.


¿O sea, considera los hitos más como procesos que como hechos puntuales?
No, no me quedo en cosas puntuales. No hay un hecho sólo que uno diga que es el hito más relevante, son procesos que se vivieron y que definieron al Cuerpo. Para mí, procesos liderados por Mario González y Enrique Guerra, y por Claudio Herrera y Octavio Hinzpeter.


Es interesante lo de la parte administrativa, normativa. Porque los Bomberos, quizá por algo natural, pueden tender a motivarse por los incendios, los rescates, la acción, pero está el soporte administrativo, financiero e histórico que parece insoslayable. ¿Qué importancia le atribuye a la gestión administrativa, financiera, normativa, reglamentaria?
Es que se producen dos cosas: hay que prestar un buen servicio, pero hay que sustentar el buen servicio. Lo otro que tiene importancia es el Reglamento para el funcionamiento y la historia para proseguir. Bueno, y en un momento se produjo que Octavio Hinzpeter, por ejemplo, logró que los Bomberos fueran reconocidos por el Estado -fíjate lo que te digo y ojalá las nuevas generaciones lo capten- y que nos fijaran un ítem en el Presupuesto de la Nación. Eso significó que de la noche a la mañana ese presupuesto subiera entre un 25 y un 35 por ciento. También se hizo un estudio de todos los Cuerpos de Bomberos de Chile y se fijó el procedimiento para recibir los fondos y el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa quedó en segundo lugar, antes Santiago, después Valparaíso y Concepción. Hubo un estudio de especialistas de la Universidad de Chile en base a los territorios, los habitantes, infraestructura de cada ciudad y comuna, y eso determinó los montos para cada Cuerpo. Salimos favorecidos y eso implicó que nos llegara una cantidad de dinero muy fuerte y eso existe hasta hoy. Mira, estando Octavio Hinzpeter, el Cuerpo no tuvo que pagar ningún carro. Es un ejemplo que doy de la importancia administrativa y financiera, eso debemos fortalecerlo siempre.


Eso habla de cómo un estamento de un Cuerpo de Bomberos debe estar atento y preocupado de lo administrativo y reglamentario.
Por supuesto. Hay que estar vinculado a las distintas instancias e instituciones de Bomberos y del Estado. Hay que estar donde se toman resoluciones.


¿Cuál fue el momento más triste y amargo en estos 65 años de Bombero?
Los Mártires, sin duda.


¿Y el momento más alegre, de mayor satisfacción?
Me quedo con los momentos cuando fui Capitán de la Cuarta, cuando me eligieron Capitán.


¿Por qué?
Porque había hecho una carrera ordenada, fluida, que ahora casi nadie la hace. Dos años Ayudante, dos años sucesivamente de Teniente 3º, 2º y 1º, hasta ser Capitán. Fue una satisfacción muy grande y me realicé mucho. Hice muchas cosas como Capitán, fue muy constructivo y satisfactorio. Lo otro, de ser Director, Vicesuperintendente, Superintendente, se fue dando, aunque también estoy satisfecho de esos años.


¿Nunca tuvo la disyuntiva de ser Oficial administrativo o ejecutivo?
Fui 2º Comandante. Fui Capitán. Pero bueno, después de manera natural asumí cargos administrativos. Debo decir que me realicé mucho también como Vicesuperintendente, pude trabajar mucho, trabajé con las Compañías. Pero lo que más me llenó fue ser Capitán.


¿Pagó un costo alto en lo familiar? Se dice que los Bomberos quitan tiempo a la familia, más los Oficiales de Bomberos.

Les resté mucho tiempo, mucho.


¿Cómo lo graficaría?
En mis hijos. Traté de no estar tan ausente, pero me perdí montones de cosas de ellos, momentos importantes. Yo era de los Bomberos antiguos que iba todos los días al Cuartel General, todos los días, llegaba a las cinco de la tarde y salía a las nueve o diez de la noche. Nunca los vi dormirse. Mis hijos no me lo reprochan pero lo sienten.


¿Ninguno fue Bombero?
No. El mayor entró a la Brigada Juvenil, y al tercer día que le dijeron “oye, tienes que hacer esto así porque tu papá lo hacía, oye tu papá esto y lo otro”, se mandó a cambiar. Hay un costo familiar. He disfrutado más a mis nietos que a mis hijos.


A propósito, ¿qué significó para usted la Brigada Juvenil de la Cuarta Compañía?
Mira, esa fue una creación muy especial. Llegaron unos muchachos del barrio, de los alrededores, como ocho o diez, que querían venir a jugar fútbol a la cancha de la Compañía. Entonces con Sergio Correa, que era Capitán, les dijimos que sí, pero que tenía un costo. Que tenían que convertirse en Brigadieres, pensando en las Brigadas que ya habían formado la Quinta, la Séptima y la Segunda. Y ellos dijeron que sí, que se hacían Brigadieres.


El mismo caso suyo, que se hizo Bombero por jugar fútbol.
Exactamente, esos que venían a jugar fútbol formaron la Brigada, ahí creamos la Brigada Juvenil. La verdad es que fue exitoso. El que hizo mucho esfuerzo, además de Alexo Domínguez que quedó a cargo, fue Mario González, imagínate, él nos ordenó la Brigada. De ahí para adelante funcionó muy bien. Fue algo bonito que hicimos con Sergio, él como Capitán y yo como Director. No nació de que se nos ocurriera a nosotros, que saliéramos a buscar cabros, que fuéramos a los colegios, no, ellos vinieron a nosotros, y ahí se nos prendió la ampolleta y dijimos ya, ahora formaremos la Brigada Juvenil. Quedan como cuatro fundadores de la Brigada, entre ellos Patricio Muñoz, Director hasta el 2023.


¿Sus amigos, los más cercanos, son todos Bomberos o hay de otros círculos?
Son todos Bomberos. Lo comentábamos mucho con Octavio, somos monotemáticos, de lo único que hablamos es de Bomberos, de la Bomba, es el único tema que tenemos. Ahora de viejo me doy cuenta que realmente lo único que me entretiene de conversar es de Bomberos. Así que los amigos más cercanos son todos Bomberos. Y eso que jugué fútbol muchos años, tuve muchos compañeros ahí. Jugaba en una liga, jugué en Green Gross, después jugué en la liga de Providencia un montón de años, en el equipo Santa Mónica, jugué de back centro. Lo dejé porque me absorbió la Bomba, ni los domingos en la mañana tenía tiempo para ir a jugar fútbol.


¿Usted integró la Guardia Nocturna de la Cuarta?
Uuuhhh, estuve como tres o cuatro años en la Guardia Nocturna. Fueron muchas experiencias y vivencias. No era tan cómoda como ahora, pero teníamos lo principal. Incluso si hubiese habido pura agua fría, yo no me integro…Además medio mal acostumbrado, porque yo era hijo único. Salía a los incendios a las tres o cuatro de la mañana en moto, y mi mamá quedada muy preocupada, imagínate. También era una preocupación que estuviera en la Guardia.


¿Cómo ha sido la relación de este barrio, este entorno, de avenida Echeñique, Pedro Torres, el Parque Botánico que está en frente del Cuartel, calle Aguirre Luco, con la Cuarta Compañía?
Ahora es nula. En mi época era total. Todos vivíamos por aquí. La Cuarta, cuando surgió, tenía ocho, diez Voluntarios, y Jorge Casas Cordero se fue al frente, al Parque, a la calle, y descubrió un club de baile y se trajo a los muchachos y a las muchachas para el Cuartel, les dijo “ustedes pueden ir a bailar al Cuartel”, y a los cabros los hizo a todos Bomberos, cuartinos. Después vino el grupo mío que llegó por el fútbol, que nos trajeron para jugar a la pelota, ahí creció la Compañía. Fue producto del barrio. Todos los cabros de los alrededores, del barrio, pasaban en el Cuartel, la mayoría de los Voluntarios vivían cerca del Cuartel, lo cual fue muy bueno porque era una época que no había equipos de radio, los muchachos no tenían auto, no había movilización, así que sonaba la Paila y el Cuartel se llenaba, todos salían corriendo por las calles.


¿Existen los incendios de antes y los incendios de ahora?
Son más sofisticados los de ahora. Antes eran más simples, como se dice popularmente, más “para la patada y el combo”, eran más abiertos, quizá más peligrosos en algún sentido, recuerda que no teníamos todos los elementos necesarios. La tira, el pitón, y listo. El casco mío, que debe estar guardado acá en el Cuartel, era de cartón piedra.


¿Y esas polémicas de los Bomberos de antes y los Bomberos de ahora? ¿Que unos son mejores que otros?
Nunca puedes juzgar a los que vivieron años atrás, a los que estuvieron cuatro, cinco, diez, veinte, cincuenta o más años atrás, las condiciones son completamente distintas. No sé si los Voluntarios de hoy serían capaces de estar en los incendios de hace 30 o 40 años atrás, sin nada, sin uniformes, casi sin carros, carros sin estanque. Y no sé los Voluntarios de antes en los incendios de ahora. Cada cosa en su lugar. Nosotros éramos Bomberos para esa época, no sé si para esta época, porque hoy, por ejemplo, los Voluntarios, los muchachos, son muy preocupados de estudiar la técnica bomberil, de adquirir conocimientos, a mi me llama mucho la atención eso. Nosotros era puro coraje, y lo que nos enseñó Mario Alvear y después Enrique Guerra, cuando sabíamos que no podíamos armar seis tiras porque no llegaría agua, cosas así. No haría comparaciones.


¿Pero qué primaba para formarse como Bombero o ser Oficial?
Ser buen cambullonero, primero que todo, antes más que ahora (sonríe)…Hablando en serio, creo que lo que pasaba era que éramos más aguerridos, en algún sentido más irresponsables, no nos preocupábamos tanto de la técnica, entrábamos a los incendios, a los subterráneos, sin conocimiento, éramos más impulsivos, era más de guerra, de ir a combatir el incendio, y no había tanta formación. Eso comenzó con personas como Mario Alvear, Enrique Guerra, pero en los primeros años no era así. Claro, estaban los conocimientos básicos y los cuidados elementales. Por ejemplo, Mario González que nos enseñó que al llegar a un incendio lo primero que había que hacer era mirar bien el lugar, recorrer el área, tener una visión para empezar a atacar, hacer las armadas, la colocación de escalas. Ahora son más estructurados los combates a los incendios, se toman todas las precauciones, todos ocupan equipos de respiración autónoma, yo recuerdo que la Segunda, en aquellos años, tenía dos equipos de respiración y era todo.


Pareciera que los Bomberos ya generaron todas sus condiciones, sus capacidades y sólo hay que seguir ciertos perfeccionamientos, ajustes. ¿Usted cree eso o considera que hay importantes desafíos para adelante?
No, yo creo que todavía vienen períodos de desafíos importantes. Si el desarrollo de los Bomberos va con el desarrollo de la tecnología, del país, con la ciencia que avanza en el mundo. Cada día están apareciendo nuevos elementos, nueva técnica, nuevos materiales, nuevos tipos de carros. Mira, tú ves el litio, y ya hay problemas serios con las baterías de litio, hablo de emergencias, y tenemos que aprender a manejar esas emergencias y si en el futuro hasta el refrigerador de la casa va a funcionar con litio, la tecnología de Bomberos será distinta a la que tenemos hasta ahora.


Usted recibió este 2023 el Premio de Constancia por 65 años de Servicio. Se reciben los premios de 10, 15, 20, 25, 30, 35, 40, 45, 50, 60, ¿se mantiene la emoción de recibir esos reconocimientos o se reciben con naturalidad?
Creo que la emoción la perdí cuando recibí el Premio de 10 años de Servicio. De ahí hacia adelante es tener buena salud y eso es bienvenido.


¿Qué siente por los Bomberos? ¿Cariño, pasión?
A mí me apasiona el tema, me apasionan los Bomberos.


Me he fijado que, pese a tener 65 años de servicio, muchas condecoraciones, usted en su uniforme usa sólo una medalla. A diferencia de la inmensa mayoría de Bomberos que se colocan todas sus medallas, piochas, etcétera. ¿Por qué sólo una y cuál es, por qué eligió esa?
Soy enemigo de tanta medalla y tanta cosa. Como Superintendente y Vicesuperintendente plantee, y no lo logré nunca, que el Cuerpo entregara las condecoraciones o las Compañías las entregara, las de años de servicio, pero no los dos, porque se repiten. Logramos que al ir recibiendo consecutivamente la de años de servicio, se sacaran las de los años pasados, porque estaban reconocidos en la nueva medalla, pero nadie se les saca, la verdad. Para mí, no se ve bien, a mi no me gustan los uniformes con tanta medalla. Incluso el uniforme que tenemos, “la guerrera”, no me gusta, usaría algo más cómodo, más sobrio, camisa y chaqueta, no sé. Sobre lo que te fijaste, te diré que la única medalla que uso es la Medalla al Valor que me dio la Cuarta Compañía. Es la única que tiene una razón distinta. Los de años de servicios, de cinco, diez, quince, veinte, cincuenta, los tengo porque asistí y tuve buena salud para seguir activo. Esa medalla fue por lo realizado en la Compañía, tiene un valor grande. Creo que la tenemos cuatro cuartinos, Jorge Casas, Mario Alvear, René Gómez y yo.


¿Le pareció bien la creación de la Unidad Simbólica, de los Bomberos más antiguos?
Me pareció una buena idea, es un grupo de Voluntarios que rebasa las Compañías, es un grupo donde están Voluntarios de todas las Compañías, y hay pocos espacios con esa característica, siempre entre Compañías hay alguna rivalidad, alguna diferencia. Acá, en la Unidad Simbólica, se pierde eso, y es muy bueno. Además, es positivo tener un lugar donde los Voluntarios antiguos van a conversar con gente de su edad, de sus tiempos, conversar temas bomberiles y temas generales. Y no se produce la diferencia entre la Cuarta y la Tercera, la Quinta u otra, cada uno tiene sus experiencias, su visión de lo que ha pasado. Lo que pasa -y no me quejo- es que los viejos van perdiendo la presencia en sus Compañías, no sólo en ir sino en lo que se hace en la Compañía y, claro, los próximos cincuenta años no son de los viejos, son de los jóvenes. Yo pelee en mis cincuenta años y ellos tendrán que pelear sus cincuenta años. Claro que podría haber mejor presencia de los más antiguos. Pero en fin, en la Unidad Simbólica nos juntamos, nos contamos las historias, hacemos recuerdos, lloramos, nos quejamos de los que están ahora, discutimos, compartimos, y eso es muy bueno.


¿Cree que en el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa hay que darle más importancia y dedicarle más preocupación al rescate de su historia y de su patrimonio?
Estoy convencido de que sí. Creo que uno de los pecados del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa es que tiende a perder la historia, y pierde cosas y patrimonios que es difícil de recuperar. Esa es una de las labores de la Unidad Simbólica. Bueno, lo tiene que hacer el Cuerpo también. En alguna parte debería quedar la historia, del Cuerpo y de las Compañías, y particularmente la historia de estos noventa años. Creo que con el libro de los 90 años del Cuerpo logramos un buen objetivo. Pero también hace falta una visión más novelada, más atractiva, hay formas de hacerlo, testimonios, aunque haya distintas visiones y traiga polémicas, pero de episodios que sí sucedieron, veraces. Imagínate que estamos vivos Voluntarios de los años cuarenta, de los cincuenta. Hay para investigar de los años treinta. Hay que rescatar lo que fuimos, debe estar escrito, y debe preservarse el patrimonio, no botarlo. Por ejemplo, contar la historia de los primeros incendios, los primeros cuarteles, el primer Curso de Aspirantes, las primeras inundaciones en que socorrimos.


Oiga, para ir concluyendo, preguntarle unas cosas episódicas. Se hicieron los Juegos Panamericanos el 2023 y el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa concurrió con Voluntarias y Voluntarios y con carros. Cuando fue el Mundial de Fútbol de 1962, ¿el CBÑ dio apoyo?
Sí, claro, hubo dos carros en el Estadio Nacional con Bomberos. Y estábamos en la salida hacia Maratón y podíamos ver súper bien los partidos.


¿Y cómo vivieron el 11 de septiembre de 1973?
Fuimos extraordinarios en la respuesta como Cuerpo, hicimos las cosas muy bien, muy organizadamente. Aunque creo que en el país no hubo más de tres o cuatro Cuerpos donde se cometieron errores. En el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, dadas las condiciones que había, planificamos todo como un año y medio antes del 11, y todo se cumplió cabalmente. Teníamos serias dudas en ese momento de qué se iba a producir entre los Bomberos y nadie, absolutamente nadie, tuvo una posición distinta a ser Bombero. Así fue en el CBÑ.


¿El incendio que lo haya marcado?
Fuera del de Madreselvas, donde murieron los Mártires, el de la fábrica Hucke; otro, el de los primeros de la Papelera. También los incendios de las barracas que duraban eternamente.

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91 años del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa

El sábado 27 de mayo de 1933, día frío y lluvioso, con calles semioscuras y semidesiertas, un grupo de vecinos, con sus largos abrigos, sombreros y paraguas, llegó a las dependencias de la Asistencia Pública de Ñuñoa (Posta 4), y se dio por fundar el Cuerpo de Bomberos de la comuna.
Ese año el país venía saliendo de situaciones convulsas y ese día, por ejemplo, se creó la Asociación Santiago, primera institución profesional del fútbol chileno, originándose el primer Campeonato de Apertura Nacional, donde participaron siete clubes fundadores: Unión Española, Colo-Colo, Bádminton, Áudax Italiano, Green Cross, Morning Star, Magallanes y Santiago Nacional. Ese año hubo un terremoto en la zona norte del país, se fundó la Policía de Investigaciones, el Partido Socialista, Chile adhirió al “Tratado Antibélico de no Agresión y de Conciliación”, y la comuna de Ñuñoa se consolidaba como una de las zonas importantes de la capital chilena con la instalación de comercio, servicios públicos, entidades como el Hospital de Carabineros, escuelas y continuidad de actividades agrícolas.

En la década de los 30 del siglo pasado existían en el país 23 Cuerpos de Bomberos, en 1933 nacía el CBÑ y en 1936 el Cuerpo de Bomberos de Puente Alto. Se podría decir que la génesis de aquel encuentro del 27 de mayo de 1933 se dio el 24 de abril del mismo año, cuando estalló un incendio en calle San Gregorio, a pocos metros de la avenida José Domingo Cañas, siendo testigo del incidente el intelectual, diplomático, hombre público y Bombero (Quinta Compañía, “Bomba Arturo Prat”, del CBS), Alberto Ried Silva, quien impactado por el episodio, viendo la demora (por la distancia) de las Compañías del Cuerpo de Bomberos de Santiago, se decidió a fundar un Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa “que con el correr del tiempo, prestará incalculables servicios a la población”.

Como sea, el 27 de mayo se reunió el grupo de vecinos ñuñoinos, liderado por Ried Silva y acordaron fundar el CBÑ. Partía una historia que este 2024 cumple 91 años. Entre los fundadores estaban destacados ciudadanos como Joaquín Santa Cruz, Carlos Silva Vildósola, Alejandro González (quien facilitó las dependencias de la Asistencia Pública), Osvaldo Larraín Larrañaga, y muy pronto se sumarían Juan Moya Morales, Heberto Valencia, Fanor Velasco, Claudio Herrera, Horacio Echegoyen, Jorge Vélez y Mario González, entre otros. Santa Cruz fue el primer Superintendente y Ried el primer Comandante.

A diferencia del nacimiento de otras instituciones bomberiles, el CBÑ surgió como “Cuerpo-Compañía”, es decir, sin unidades específicas, hasta que en noviembre de 1933 se decidió crear dos Compañías, una de Agua y otra de Escalas: así, el 26 de ese mes nació la Primera Compañía y el 8 de diciembre de ese año, la Segunda Compañía. Se hicieron gestiones y se instaló el primer Cuartel en calle Luis Beltrán 1919, un inmueble arrendado. Los primeros Carros fueron el “Thyron Owen Magnetic” de agua, de
la Primera, y el vehículo “Minerva”, cuyos chasis se convirtió en portaescalas de la Segunda Compañía. Al año siguiente ya funcionaba una modesta Guardia Nocturna. A fines de 1933 de efectuó el primer Ejercicio del Cuerpo.

Entre octubre de 1943, hasta diciembre de 1974, se fundaron la Tercera, Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima y Octava Compañías. A mediados de los setenta se adoptó una decisión institucional y el Cuerpo de Bomberos de La Florida y sus tres Compañías pasaron a formar parte del CBÑ, convirtiéndose en la Novena, Décima y Undécima.
El Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, como toda Institución bomberil, desde su nacimiento fue impactado y enmarcado en acontecimientos de la vida nacional, de todo tipo. Desde su surgimiento le tocó asumir emergencias ante desastres naturales como los terremotos de 1958, 1965, 1971, 1985, 1997, 2010, 2012, 2015 que afectaron a la Región Metropolitana y específicamente a las comunas que cubre el CBÑ; los aluviones de 1987, 1993, 2009, 2013; pandemias o situaciones sanitarias críticas (1933, influenza),
hantavirus (1990-2001), listeriosis (2008 a 2009) y Covid-19 (2020 a la fecha); grandes incendios de fábricas, bodegas, poblaciones, recintos militares, escuelas, casas, barracas, forestales. Episodios históricos en la vida social, política e institucional como la primera vez que las mujeres chilenas pudieron votar (1935), ruptura de relaciones con Alemania y Japón en medio de la Segunda Guerra Mundial (1945), golpe de Estado (1973), tensión y peligro de guerra con Argentina (1978), avance de la reforma penal procesal (2005), y estallido social (2019) que gravitaron en la actividad y funcionamiento de Bomberos.


Desde sus inicios el CBÑ marcó ciertas pautas técnicas y de desarrollo, como la creación de una Central de Alarmas y uso de equipos de comunicaciones en los Carros, la Caja de Socorro para atender Bomberos accidentados, creación de la Comisión de Estudios, la traída de escalas de aluminio, Carros con alta presión, desarrollo de cursos técnicos y Cursos de Aspirantes, y en décadas recientes, potenciamiento de Rescate Vehicular, Rescate Urbano, Rescate en Aguas Torrentosas, Incendios y Búsqueda y Rescate en Edificios de Altura, Salvamentos de complejidad con trabajo de cuerdas, Haz Mat o Materiales Peligrosos, instalación de Grupo USAR, y nuevos procedimientos en combates de incendios.


Es insoslayable en la historia del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa la tragedia producida cuando Bomberos ñuñoinos fallecieron en Actos del Servicio, convirtiéndose en Mártires de la Institución. Es el caso de Silvio Guerrero Mutinelli, Jorge Batiste Aleu y Luis Bernardin Orellana, muertos a consecuencia de una explosión producida en una fábrica en calle Madreselvas, de la ahora Comuna de Macul, en el desarrollo de un siniestro de proporciones. El cuarto Mártir institucional es Jorge Dzazópulos Elgueta, fallecido por las graves lesiones sufridas en la Sala de Máquinas cuando el carro portaescalas salía hacia una alarma. Los cuatro eran Voluntarios de la Segunda Compañía.
A lo largo de estos 91 años hubo hitos en el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa como el surgimiento de las Brigadas Juveniles, la incorporación de mujeres a sus filas, el desarrollo de una poderosa Central de Telecomunicaciones y Alarmas, la creación de la Unidad Simbólica 1919 que luego pasó a denominarse “Director Honorario Heberto Valencia Guevara”.

Bomberos del CBÑ gravitaron en la fundación de la Junta Nacional de Bomberos, hoy Bomberos de Chile, y de la Academia Nacional de Bomberos, donde cumplió un rol determinante el Superintendente Octavio Hinzpeter, quien fuese electo como primer presidente de la Junta Coordinadora, y luego precursor de la creación y fundación de la Academia Nacional.

Es inmensa y robusta la lista de acontecimientos y datos relacionados con el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, que atiende en un área de alrededor de 180 kilómetros cuadrados, cubriendo una población de más de 1 millón de personas, con 11 Compañías preparadas para diversidad de emergencias.

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Oscar Vargas H. ha sido electo 4to comandante del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa

Directorio CBÑ ratifica a nuestro Capitán como 4to Comandante

Luego de las votaciones realizadas el pasado domingo 5 de diciembre para definir la oficialidad que estará a cargo de nuestra Institución, el Honorable Directorio del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa reunido el día 9 de diciembre, ratificó a nuestro actual Capitán Sr. Óscar Vargas Höger para el cargo de Cuarto Comandante para el periodo 2022-2023.

Tras 4 años, luego de la salida del actual Consejero Superior de Disciplina Esteban Gascón O., ex Comandante del Cuerpo, nuevamente un Segundino es parte del mando del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

Nuestro Capitán Oscar Vagas H., ingresó a la Brigada Juvenil “Jorge Batiste Aleu” el año 2000 para luego integrarse a la Segunda Compañía en diciembre de 2003.

Más adelante ocupó cargos de oficial como Maquinista (3 años), Teniente Tercero (3 años), Teniente Segundo (2 años), Teniente Primero (3 años) y Capitán (4 años), lo cual avala la impecable trayectoria de Óscar y que, sin duda, aportarán para el desempeño de su cargo como 4° Comandante de nuestra Institución.

La Segunda le desea el mayor de los éxitos en este nuevo desafío; hacemos énfasis en el apoyo incondicional hacia usted y su gestión.

La Vida por la Humanidad.

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Brigadas Juveniles recordaron 88 años del CBÑ

El sábado 29 de mayo, vía telemática, se realizó la jornada “Nuestra Historia y Nuestro Futuro”, organizada por el Departamento de Brigadas Juveniles del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, destinada a resaltar y celebrar los 88 años de la Institución, cumplidos el 27 de mayo pasado.

Participaron integrantes de todas las Brigadas Juveniles del CBÑ, en una comunión de acceso a la historiografía bomberil ñuñoina y específicamente de las BJ. Estuvieron presentes el Director de la Segunda Compañía, Andrés Soto, el Tercer Comandante del CBÑ, Alex Müller, el Inspector de Brigadas, Sergio Yantén, Ayudantes Generales del Departamento de Brigadas Juveniles, Instructores Jefes e Instructores Ayudantes, entre otros.

En la actividad tuvieron destacada participación bomberos segundinos. El Consejero de Gestión y Reglamento, Hugo Guzmán, hizo ante las Brigadas la exposición de Historia del Cuerpo, en una dinámica y completa presentación. Luego hubo una conversación para conocer vivencias y experiencias de la Institución y particularmente del Mártir Jorge Dzazópulos Elgueta, en las que participaron los Voluntarios Honorarios Carlos Proust y Alexandros Dzazópulos. 

El Voluntario Honorario de la Quinta Compañía, Eduardo Wurgaft, hizo una espléndida exposición de la historia de las Brigadas, la participación de niños y jóvenes en Compañías de Bomberos desde el siglo 19, y específicamente relató la historia de la Brigada Juvenil de su Compañía. El Voluntario Honorario de la Tercera Compañía, Cristian Olivos, hizo una presentación con datos de las Brigadas Juveniles a nivel nacional y a nivel del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

El Tercer Comandante, Alex Müller, felicitó la actividad e indicó que fue un aporte a la formación integral de las y los brigadieres, en temas tan importantes como la historia y  trayectoria de los bomberos de Ñuñoa.

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CBÑ. Una existencia de 88 años

A fines del siglo 19 surgió la Comuna de Ñuñoa. Fue fundada el 6 de mayo de 1894.  Casi cuarenta años después, nacía el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, respondiendo al desarrollo urbano, demográfico, de servicios e infraestructura de esta zona del oriente/sur de la capital chilena.

A fines de la década de los veinte e inicios de la década de los treinta del siglo 20, se dieron pasos de fortalecimiento institucional de la Comuna (instalación de la nueva sede municipal, estructuración del municipio, implementación de la “autonomía comunal”) (“Ñuñoa. Su historia, su gente”. Ilustre Municipalidad de Ñuñoa. Edición octubre 2012) y en ese contexto apareció la necesidad de contar con unidades de Bomberos. Claro que, en honor a la verdad histórica, como sucedió con la fundación de los Cuerpos de Bomberos de Valparaíso y de Santiago, el de Ñuñoa se gatilló por un enorme incendio el 24 de abril de 1933, que llevó a un grupo de notables vecinos, liderados por el intelectual Alberto Ried Silva, a tomar la iniciativa de dar origen a la Institución bomberil ñuñoina.

Escribió Ried: “Habitaba yo en 1933 una pequeña casa en la calle San Gregorio (hoy Dublé Almeyda) muy próxima a la avenida Exequiel Fernández en Ñuñoa…Una noche inquietante, que lo fue aquella del 24 de abril…el fulgor de una hoguera iluminó los contornos de mi residencia. Las llamas habían prendido violentamente en la esquina de la Avenida José Domingo Cañas con Exequiel Fernández y el resplandor ígneo había puesto en estado de alarma a todos los habitantes del barrio…El fuego avanzaba con inusitada rapidez y las casas vecinas comenzaban a ser presa de las llamas…Al albor de aquel otoñal amanecer, integrado bajo el alero de mi hogar, un pensamiento pertinaz iluminó mi cerebro…Y entonces, Balbina, mi compañera, fue quien escuchó de mis labios las primeras palabras de esta concepción: -‘Mujer, le dije, voy a fundar en la Comuna de Ñuñoa, un Cuerpo de Bomberos Voluntarios’…”. (“El Llamado del Fuego”. Alberto Ried Silva. Edición Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa. 2008).

Así las cosas, el 27 de mayo de 1933 se fundó el CBÑ, en una reunión en una dependencia de la Municipalidad de Ñuñoa instalada en una antigua casona de avenida Irarrázaval, frente al Club Ñuñoa. En el inicio de ese proyecto vital, participaron connotados personajes -además de Ried- como Joaquín Santa Cruz Ossa, Carlos Silva Vildósola, Alejandro González, Heberto Valencia, Jorge Vélez, Juan Moya Morales, junto a un numeroso contingente de hombres convertidos en Bomberos.

Vinieron los encuentros en la Posta 4 de la Asistencia Pública, las donaciones, la compra de los primeros carros siempre en función de adquisiciones de máquinas europeas o estadounidenses, la conformación de oficialidades, la gestión para la instalación del primer cuartel en calle Luis Beltrán 1919 y los despegues en los años cuarenta que fortalecerían una Institución que siguen siendo de las más grandes e incidentes a nivel regional y nacional.

Al comienzo, existiendo el Cuerpo, se hablaba de la “Compañía sin número” porque no existían tales. Pero el 26 de noviembre se fundó la Primera Compañía y el 8 de diciembre la Segunda Compañía de Bomberos de Ñuñoa, consideradas Compañías Fundadoras. Entre octubre de 1943, hasta diciembre de 1974, se fundaron la Tercera, Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima y Octava Compañías. A mediados de los setenta se adoptó una decisión institucional  y el Cuerpo de Bomberos de La Florida y sus tres Compañías pasaron a formar parte del CBÑ, convirtiéndose en la Novena, Décima y Undécima.

La historiografía de los Bomberos de Ñuñoa está plagada de sucesos, hitos y también mitos, que figuraron y establecieron su desarrollo y fortaleza en un hilo conductor de acontecimientos y decisiones, encuadrado todo asimismo en la historia comunal, regional y nacional, y en los avances científico-tecnológicos y de procedimientos de gestión y administración.

Como sea, visto de manera cronológica o complementaria independiente de los tiempos, esta Institución arriba a las ocho décadas de existencia, con cimientos construidos, entre otras cosas, con el rescate y reivindicación de su pasado, y comprensión de una visión de futuro, sin abandonar las necesidades y hasta prisas del presente.

Algunos momentos determinantes

Un hito que tiene que ver con el marco formal del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, se produjo cuando la autoridad central del país, de aquella época, tomó la decisión de crear dos nuevas comunas en parte importante de la circunscripción ñuñoina. En 1984, se dictó el Decreto con Fuerza de Ley (DFL) Nº1-18.294, de fecha 10 de julio de 1984, que en su Artículo 1º señaló: “Establécense las municipalidades de las comunas de San Ramón, La Pintana, Lo Prado, Cerro Navia, Peñalolén y Macul. Estas municipalidades entrarán en funcionamiento, en la fecha en que asuma su cargo el respectivo Alcalde, designado en conformidad a la ley, dentro del plazo de 120 días contados desde la publicación del presente D.F.L. en el Diario Oficial”. (Biblioteca del Congreso Nacional. Documentos del Ministerio del Interior). De tal manera que el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, a partir de esa fecha, quedó integrado por las comunas de Ñuñoa, La Reina, La Florida, Macul y Peñalolén.

A eso hay que agregar que disposiciones anteriores entre finales de los setenta e inicios de los ochenta, alteraron las demarcaciones jurisdiccionales de las comunas de la Región Metropolitana, lo que incidió en el “sistema de despachos” a emergencias en el caso de las unidades bomberiles ñuñoinas, en concurrencias a Incendios, Rescates y otras alarmas, en los límites con comunas de Santiago, Providencia, Las Condes y La Granja. Unos 30 años después esto tuvo una mejora, cuando los Cuerpos de Bomberos de Ñuñoa y de Santiago lograron un acuerdo y coordinación en la cobertura de emergencias de comunas atendidas por ambas instituciones.

El Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, como toda Institución bomberil, desde su nacimiento fue impactado y enmarcado en acontecimientos de la vida nacional, de todo tipo. Desde su surgimiento le tocó asumir emergencias ante desastres naturales como los terremotos de 1958, 1965, 1971, 1985, 1997, 2010, 2012, 2015 que afectaron a la Región Metropolitana y específicamente a las comunas que cubre el CBÑ; los aluviones de 1987, 1993, 2009, 2013;  pandemias o situaciones sanitarias críticas (1933, influenza), hantavirus (1990-2001), listeriosis (2008 a 2009) y Covid-19 (2020 a la fecha); grandes Incendios de fábricas, bodegas, poblaciones, recintos militares, escuelas, casas, barracas, forestales. Episodios históricos en la vida social, política e institucional como la primera vez que las mujeres chilenas pudieron votar (1935), ruptura de relaciones con Alemania y Japón en medio de la Segunda Guerra Mundial (1945), golpe de Estado (1973), tensión y peligro de guerra con Argentina (1978), avance de la reforma penal procesal (2005), y estallido social (2019) que gravitaron en la actividad de Bomberos.

Frente a esos sucesos, de diverso origen e índole, donde básicamente se amalgaman los factores humanos con los de la naturaleza, en los radios cubiertos por los Bomberos Ñuñoinos hubo que atender diversidad de alarmas con distintos componentes, que van desde contar con el material técnico apropiado, hasta contar con valores y comportamientos necesarios: como atender emergencias en un aluvión a una pandemia, o en medio de una crisis institucional del país y una revuelta social. 

También en el CBÑ hubo que atender emergencias de nuevo tipo, que fueron superando el accionar solamente en Incendios o desastres naturales. Las emergencias con productos químicos, de colisiones o choques de vehículos con innovaciones tecnológicas, de derrumbes e incidentes con personas atrapadas, los siniestros en edificios de gran altura, entre otras realidades, derivaron que a partir de la década de los sesenta y sobre todo entrando en el siglo 21, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa pasara de dos especialidades bomberiles básicas, a casi una decena de especialidades. 

Se fueron incorporando el Rescate Vehicular, Rescate Urbano, Rescate en Aguas Torrentosas, Incendios y Búsqueda y Rescate en Edificios de Altura, Salvamentos de complejidad con trabajo de cuerdas, Haz Mat o Materiales Peligrosos, y nuevos procedimientos en combates de incendios. En los años ochenta, las Compañías de Bomberos de Ñuñoa pasaron a ser multipropósito teniendo varias de ellas dos o más especialidades.

Hoy el CBÑ cuenta con vehículos de emergencia de alta eficacia y capacidad, pero no se olvidan historias como ser el primer Cuerpo de Bomberos que usó escalas de aluminio (hoy se usan en todo el país) en sus carros portaescalas, o la mítica llegada de los carros bomba “Ward LaFrance”, unos monstruos en el combate de las llamas. Durante décadas, carros y máquinas que llevaban el “material menor” actualizado y eficaz, es decir, las herramientas imprescindibles para el trabajo en incendios, rescates y otras alarmas.

Es insoslayable contener en la historia del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa la tragedia producida cuando Bomberos Ñuñoinos fallecieron en Actos del Servicio, convirtiéndose en Mártires de la Institución. Es el caso de Silvio Guerrero Mutinelli, Jorge Batiste Aleu y Luis Bernardin Orellana, muertos a consecuencia de una explosión producida en una fábrica en calle Madreselvas, de la ahora Comuna de Macul, en el desarrollo de un siniestro de proporciones. El cuarto Mártir institucional es Jorge Dzazópulos Elgueta, fallecido por las graves lesiones sufridas en la Sala de Máquinas cuando el carro portaescalas salía hacia una alarma. Los cuatro eran Voluntarios de la Segunda Compañía.

También hubo en las últimas décadas hitos que se instalaron no solo en la historia sino en el desarrollo del Cuerpo de Bomberos como el surgimiento de las Brigadas Juveniles, la incorporación de mujeres a sus filas, el desarrollo de una poderosa Central de Telecomunicaciones y Alarmas, la creación de la Unidad Simbólica 1919 que luego pasó a denominarse  “Director Honorario Heberto Valencia Guevara”, donde participan los Bomberos con más de 45 años de Servicio, y situaciones propias y particularidades, como que es un Cuerpo de Bomberos que siempre estableció el uso de uniformes similares para sus Compañías, la participación en instancias regionales y nacionales de Bomberos de Chile, donde quedó en los anales la gestión y compromiso del Voluntario Honorario de la Quinta Compañía, “Bomba Israel”, Octavio Hinzpeter. 

Más de ocho décadas pasaron y lo que fue una incipiente pero decidida iniciativa, 88 años cruzados por un continuo de desarrollo y avance, en lo operativo y administrativo y gestión, que sitúa a ese proyecto modesto de los 30 del siglo pasado en una estructura bomberil de su tiempo, moderna y eficaz, con casi una decena de especialidades, cientos de profesionales de la emergencia (que no rentados, porque no es lo mismo), carros y máquinas propias del siglo actual y una infraestructura apropiada y eficiente.

Hugo Guzmán Rambaldi

26 de mayo 2021.

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Cuando todo se comenzó a trazar

Era sábado. El clima estaba frío. Llovía intensamente. Las calles, de adoquines o tierra, lucían tenues, y desde las casonas se distinguían precarias luces. La gente transitaba abrigada. Dos días antes el país tuvo un feriado, se celebrara en aquel entonces la Ascensión del Señor. Y seis días atrás, el país, como ha sido tradición, conmemoraba Las Glorias Navales, por aquel histórico combate naval en Iquique.

En ese marco, a paso pausado, en conversación serena pero, de acuerdo a testimonios, apasionada por momentos, un numeroso grupo de hombres, vecinos ñuñoinos, protegiéndose de la lluvia y con abrigos que paliaban el frío, llegaron a una sala de la Municipalidad de Ñuñoa. Era el 27 de mayo de 1933.
Ese día se comenzó a trazar una historia. Que incluyó a la que es ahora la Segunda Compañía de Bomberos de Ñuñoa. Una historia que, para esa unidad bomberil, en diciembre de este 2018 llegará a los 85 años.

Aquel día de 1933, el motivo del encuentro era preciso. También trascendente. Esos hombres se reunían con algo más que una idea; estaba la intención de fundar un Cuerpo de Bomberos en esa Comuna. Pensaban y comprobaban que, dado la extensión que se iba alcanzando en viviendas y otras construcciones, y la posibilidad más que cierta de siniestros, eran imprescindible contar con dotación de Bomberos que, como venía siendo costumbre y valía institucional en Chile, serían Voluntarios.

Esos hombres reunidos, conversaron y acordaron. Ese día nació el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa. El liderazgo lo tuvo el insigne intelectual y vecino de la Comuna, Alberto Ried Silva. Y ese día, bajo la lluvia, en medio del frío, se avecinaba también el nacimiento de lo que sería la Segunda de Ñuñoa.
Comenzaron las gestiones financieras, administrativas, organizativas. Circunstancia peculiar y paradójica en el nacimiento de esta institución bomberil -algo que le ha ocurrido a otras a lo largo del país- el Cuerpo estaba creado pero sin contar con las Compañías que lo integrarían, e incluso sin definir del todo cuántas serían y de qué especialidad.

De hecho, en el Acta de Fundación del CBÑ, se reseña que “este Directorio Provisorio tendrá a su cargo, con amplios poderes, la organización del Cuerpo, la Adquisición de todos los materiales necesarios, la confección de los reglamentos y demás trámites conducentes”.
Dada la situación, se habló y hasta estos tiempos algunos hablan de un “Cuerpo-Compañía” al referirse a la institución en sus primeros pasos y sus primeros días.

Después de ese sábado, y a instancias de Alejandro González, el Directorio y demás de la naciente institución, pudo funcionar en modestas pero útiles oficinas de la entonces Asistencia Pública, o Posta 4, en Villanueva e Irarrázaval, donde se daba curso a la organización y desarrollo incipiente del CBÑ.
Fue ahí cuando, en rigor, comenzó el trazado más preciso del Cuerpo. Y, claro está, eso pasó por definir las Compañías fundadoras que lo conformarían. Así las cosas, y como lógica del servicio, se decidió que lo primero era crear una unidad de agua, y de esa forma se fundó, el 26 de noviembre de 1933, la Primera Compañía.

Luego, en base a conversaciones e intercambio de apreciaciones, se fraguó el nacimiento de la otra unidad. Sería de “hacha, escalas y salvamento” para complementar la labor con los Bomberos de agua. Es así como se decidió el nacimiento de la Segunda Compañía. Es de las pocas en la historia de Cuerpos de Bomberos, que tiene el número 2 siendo de escalas y no de agua.
La Segunda nació siete meses después que el Cuerpo. El 8 de diciembre de 1933. En esos días y semanas, en la constitución del CBÑ, que este 27 de mayo cumple 85 años, rondaban las figuras de Jorge Vélez, Manuel Oyanedel, Juan Moya Morales, Ernesto Cariola, entre varios otros, que se convertirían en fundadores de la Segunda.

En los primeros momentos, según relato del propio Ried Silva, hubo quienes cumplieron misiones fundamentales para favorecer el surgimiento de la Segunda, como Pedro Torres, quien donó el vehículo “Minerva” que sería el primer portaescalas de la Compañía, y el Cuartelero Sergio Giménez, quien habría confeccionado las primeras escalas. Hay muchas peculiaridades, como que la esposa de don Alberto Ried Silva, donó una mesa que sirvió para la causa administrativa en esos meses de 1933, y luego siguió en manos de la Segunda Compañía, con todo su valor de uso y administrativo.
En estas semanas se cumplen los 85 años del CBÑ, cuna donde comenzó el trazado de la Segunda Compañía, que en diciembre arribará a los 85 años. Historias entrelazadas.

Hugo Guzmán Rambaldi.-

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Muestra de material en Mall Florida Center y Mall Paseo Quilin

El fin de semana del 12 y 13, junto con éste 19 y 20 de Mayo, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa realizó una muestra de Material Mayor y Menor al público en los Mall Florida Center y Mall Paseo Quilín con el fin de acercar a Bomberos a la comunidad.

Este año, en que conmemoramos 85 años de existencia, queremos darle visibilidad a la comunidad sobre el trabajo que realiza el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

La Segunda Compañía del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, se hizo presente en el Mall Florida Center el día 13 de Mayo con sus carros Q2 y M2, los cuales llamaron la atención de los presentes por su despliegue y material transportado.

El fin de semana del 19 y 20 de Mayo, la muestra se realizó en el Mall Paseo Quilin, en donde la Segunda Compañía se hizo presente con su carro R2, el que llamó la atención especialmente de los niños, quienes se acercaban al carro, preguntaban sobre el material menor y se sacaban fotos con el carro y los voluntarios.

 

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55 años desde la tragedia de Madreselvas

A 55 años del fatal incendio de Madreslvas con Macul, el jueves 14 de diciembre, el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, rindió un sentido homenaje a los héroes que, cumpliendo fielmente nuestro lema, dieron «La Vida Por la Humanidad».

En la oportunidad, las 11 compañías del Cuerpo rindieron honores a los caídos en el frontis de la Municipalidad de Macul. La ceremonia comenzó con el desfile de las unidades de la institución, seguido de los discursos del Superintendente, Denis Cohn, del Director Segunda Compañía, Cristian Miranda y del Director Honorario Milton Rozas, en representación de la Unidad Simbólica Heberto Valencia Guevara.

Con éxito de desarrolla en nuestro Cuartel la 2da versión del Curso internacional de Búsqueda y rescate en Estructuras Colapsadas (BREC)

Con la presencia de 36 rescatistas de diferentes Cuerpo de Bomberos del país, se dio inicio el día de ayer de la segunda versión de la capacitación internacional en Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas, Nivel pesado (BREC), organizado por el Departamento de Capacitación del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa y la relevante colaboración de nuestra Compañía.

Rescatistas de Punta Arenas, Temuco, Osorno, Concepción, Rancagua y Ñuñoa e instructores de los más altos estándares de calidad a nivel mundial, se dieron cita en el cuartel de nuestra compañía para iniciar esta extensa capacitación que tendrá jornadas teórico- prácticas con más de 100 horas de exigente formación.